martes, 15 de agosto de 2017

Las emociones de la maternidad: el miedo.

Que miedo da hacerse mayor.

Que miedo da hacerse mamá.

Que miedo da pensar en el parto.

Que miedo da no saber si lo vas a hacer bien o mal.

Que miedo pensar que os puede pasar algo ...

Sin miedo no hay valor.

Cuando empezamos a digerir que estábamos embarazados de nuestro primer hij@, nos entró una mezcla de emociones. Estábamos muy contentos pero también tuvimos algo de miedo.

Primer embarazo. Primer parto. Primer hij@.

Primeras horas con el bebé, primeros días en casa y primeras dosis de cuestionarse todo.

Al principio todo da miedo. Hay tipos de miedo. Yo he pasado por varios miedos desde que nació mi primer hijo.

El embarazo lo disfruté mucho, tanto del mayor como del pequeño. Me encanta estar embarazada.

Pero durante ese tiempo de gestación, viví con un miedo ligero en respuesta a la pregunta ¿irá todo bien?.    

Los primeros meses de mi embarazo estuve asintomática. Ni mareos, ni vómitos ni náuseas. Tuve suerte de como reaccionó mi cuerpo, pero me encontraba tan bien que, yo que me lo cuestiono todo, me preguntaba si sería normal.  

Nervios y miedo en la primera ecografía, cuando por fin escuchamos su latido. Alivio. Escuchar ese ritmo tan fuerte y tan rápido es la mejor de las melodías.

Luego llegaron las primeras contracciones al rededor de los siete meses. No me dolían, eran un poco molestas y me obligaban a pararme, pero en seguida se pasaban.

Que ingenua pensando que esas contracciones serían las mismas del parto y me dije, pues no son tan dolorosas como dicen.

Pero luego vino el momento de inflexión. El punto y a parte en mi vida.

El miedo paralizante del parto fue de las peores sensaciones que he tenido nunca.

Sentir que no eres capaz de nada. Sentir que no vas a poder dar a luz. Sentir que has dejado de sentir.

Sentir que estas paralizada de miedo. Sentir miedo.

Miedo por no saber que está pasando en tu cuerpo.

Miedo de creer que en cada contracción vas a morir de dolor.

Miedo de que me pasara algo durante el parto.

Miedo de que le pasara algo al bebé durante el parto.

Miedo de que todo acabase en cesárea.

Miedo de todo.

Realmente sentir que no eres dueña de tu cuerpo porque estás tan paralizada por un miedo que ha tomado tu cuerpo y tu mente es frustrante.  

Y decepcionante.            

El dolor trajo el miedo, el miedo la decepción, la decepción la culpa, la culpa la duda y la duda el miedo de nuevo.

En cuanto mi bebé salió, hubo una parte de mi cerebro que se descubrió. De verdad que fue algo que no se me olvidará nunca porque dentro de toda esa calma que supuso terminar con el parto, después de tantas horas en el límite de la consciencia, noté como se activaba esa pequeña parte en mi cabeza que se llamaba preocupación. Ese pequeño espacio que pertenece a mi hijo mayor. Que tiene el nombre de Delfinete y que empezó siendo un espacio diminuto, como el, y ha ido creciendo, a la vez que el.

Ahora ese espacio lo comparten los dos. La preocupación se ha multiplicado.

Es muy curioso. Lo recuerdo perfectamente.

Debido al cansancio, al estado de shock que me quedó después del parto y al estrés al que había estado sometida, sonaron voces en mi cabeza. Me da vergüenza reconocerlo, pocas veces lo he comentado, pero hubo un momento después de dar a luz, que rodeada de gente en el hospital, una voz  grave pero clara en mi cabeza me dijo algo muy desagradable. Todavía hoy me cuesta hablar de ello.

Llámalo alucinación, estrés post traumático, delirio.

Hace poco leí a otra madre que también la pasó algo parecido debido al cansancio. No me sorprende que después de llevar a nuestro cuerpo hasta el límite nos pasen ese tipo de cosas. Es un alivio compartirlo, a pesar de que duela y avergüence.

Como siempre digo, no estamos solas, a muchas nos pasa.

También recuerdo que en las horas siguientes al parto, en los días que siguieron en casa, estaba en un estado de alerta. Cualquier sonido o movimiento sutil lo percibía como un ruido exagerado.
Todo me molestaba hasta el punto de creer volverme loca.

Entonces, después de esto y en algunos momentos en casa sentí miedo. Miedo de mí misma. Miedo de perder la cabeza durante las noches en vela, sin dormir.

Recuerdo una noche, a los pocos días de nacer, que Delfinete dormido y soñando dio un grito. Yo estaba dormida a su lado y de un saltó lo cogí y grité histérica: ¿que te pasa?. A eso me refiero con entrar en un estado de alerta.

Poco a poco esto se iría pasando. Hasta saber que no perdería la cabeza porque mi bebé haría que la pusiera en su sitio.

Así que empecé a pensar que yo era la mejor mamá para el. Que no debía sentir miedo de mí, que debía de ser valiente por el. Y que lo mejor que podía darle era la teta y todo mi amor.

Y como yo soy muy emocional, hasta el punto un punto muy intenso, me empecé a sentir mal cada vez que alguien cogía en brazos a mi pequeño. Pensaba todo el tiempo en que se podría caer, en que lo iban a coger mal y se podría hacer daño. Miedo a que le pasara algo. Miedo a que los demás le hicieran daño.

Miedos irracionales, lo sé.

Totalmente irracionales. Pero es lo que sentía.

Supongo que te vuelves como una loba, que no deja que nadie se acerque a sus crías, pero no te queda otra puesto que hace mucho tiempo que dejamos de ser irracionales, aunque no de perder el instinto.

Supongo también que el puerperio no lo pone fácil. Es una etapa que te pone a prueba. A ti y a tu pareja. A la vida, a la casa, al entorno.

Aún hoy, cada vez que Delfinete se separa de nosotros, sigo pensando que le puede pasar algo. Y creo que esto no se cura con el tiempo aunque aprendes a vivir con ello.

De eso se trata ¿no?. Mis hijos son una parte de mí. Son una extensión de mi. Que mientras sean mis pequeños, mis crías, seré su madre loba, que los proteja y piensa en los peligros que les pueden ocurrir.

Con el segundo parto también vino el miedo al dolor. A volver a sentir dolor físico.

Miedo a que esa mastítis me doliera tanto que no pudiese seguir dando el pecho a Unai.

El miedo de la duda, el miedo de ¿lo estaré haciendo bien?.

El miedo a que enfermen. No la primera otitis, el primer catarro o las primeras fiebres. El miedo a que esos síntomas escondan una enfermedad grave.

El miedo a si hago esto seré muy autoritaria y si hago lo otro será muy permisiva.

El miedo a que el día de mañana mis hijos puedan corromperse y convertirse en malas personas en este mundo podrido. Este miedo me aterra.

Hay muchos tipos de miedos, la maternidad está acompañada por muchos de ellos.

En ocasiones la mente te jugará malas pasadas. A veces no sabrás reconocer tus sentimientos.
Otras veces los reconocerás pero no sabrás gestionarlos.

La maternidad es vivir al límite y sentir al límite.

Es descubrir un amor incondicional, un amor que a veces duele cuando ves llorar a tus hijos. Es un amor acompañado de un miedo. No caminan juntos, pero si en el mismo carril como si de una competición se tratara. Uno detrás del otro. A veces el miedo adelanta y se pone en cabeza. Pero nunca ganará la carrera mientras halla amor.

Llegará un momento en que ese miedo se disipe, aunque no desaparezca.

Correrán, volarán, crecerán. Se alejarán de mi, de mi su padre, de nosotros.

Se convertirán en adultos con sus propios miedos.

Pero si todo va bien y confiamos en la crianza que les estamos dando, aunque a veces flaqueemos, se convertirán en adultos valientes. Valientes por enfrentarse a este mundo confiando en ellos mismos.

Quiero pensar que mis hijos serán valientes y creerán en que el amor mueve el mundo. Prefiero pensar eso a pensar que sea el mundo el que les mueva a ellos.

Entonces me paro a pensar y me pregunto si después de todo esto, aparecerán otros miedos.

Miedo a la soledad, a la muerte. Miedo a que todo se acabe.

Hasta que llegue ese momento, "me doy una palmada en el pecho, por lo bien que lo hemos hecho". O mejor dicho, lo estamos haciendo. O intentando hacerlo. Y me digo que somos unos valientes por confiar en el amor, en nuestro amor y no en el miedo.

Y formar una familia. Y por crecer juntos.













                                                                                                                                                                     


viernes, 11 de agosto de 2017

Hablando de feminismo

Esta entrada la publico porque creo que es necesario que aclaremos el concepto del feminismo, que sea un tema del que se hable con conocimiento y sobretodo, que eduquemos a nuestr@s hij@s en la igualdad. 

Para ello, lo primero que voy a escribir va a ser el concepto de feminismo.

Según la RAE el feminismo es la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Bien, ¿no?. Claro y conciso. Hasta ahí ¿todos de acuerdo?.

Ahora vamos a aclarar el concepto de machismo.

Según la RAE el machismo es la actitud de prepotencia de los varones sobre las mujeres.

Esto también queda claro ¿no?.

En base a estos dos términos y sus significados queda claro que el feminismo y por lo tanto las feministas luchan por la igualdad mientras que el machismo es un conjunto de actitudes o ideologías basadas en la superioridad del hombre por encima de la mujer.

Por lo que FEMINISMO no es el antagónico de machismo.

Es fácil ¿no?.

Todo esto viene porque el otro día mi hermana me abrió los ojos con una interesante conversación sobre este tema.

¿Como un movimiento social tan importante no tiene mención en los libros escolares? No se nos enseña nada salvo la fecha en que pudimos empezar a votar las mujeres en España, un 19 de Noviembre de 1933.

De soslayo, hay mención a alguna escritora o alguna mujer célebre a lo largo de los tiempos pero nada de la lucha de las mujeres que reivindicaron nuestros derechos ... 

Oímos la palabra feminismo y nos da miedo. Lo relacionamos con algo radical. Es cierto que dentro del movimiento hay feministas radicales, como en cualquier ideología. Pero el movimiento feminista no es radical, no es dejar a los hombres de lado. Es luchar por la igualdad. 

Acabo de entrar en este mundo y antes de seguir hablando de ello siento que debo de informarme mas. Quiero conocer la historia del feminismo, como surgió, quienes fueron sus componentes...vamos que quiero conocer esa parte de la historia de la que sinceramente, no se mucho. 

Para empezar os dejo esta maravilla de libro: Querida Ijeawele: como educar en el feminismo del que os hablo en el post de los libros recomendados .

El libro es una carta que escribe la autora a petición de una amiga que acaba de ser madre y que la pide consejos para educar a su hija en el feminismo.

Así que le propone quince sugerencias.

Os las resumo porque merece la pena tenerlos en cuenta, no solo para las niñas, si no para los niños, viéndolos no como chicos o chicas, si no como individuos íntegros y únicos.

-Primera sugerencia: sé una persona plena. No te definas solo con la maternidad. 

-Segunda sugerencia: hacedlo juntos. Que la otra parte de la pareja se implique es beneficioso para tod@s. 

-Tercera sugerencia: enséñale que los roles de género no existen. «Porque eres una chica», no es razón para nada.

-Cuarta sugerencia: cuidado con el Feminismo Light. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.

-Quinta sugerencia: enséñale a leer. (Ya os he dicho que estar informad@ es lo mejor). 

-Sexta sugerencia: enséñale a cuestionarse el lenguaje, depositario de nuestros prejuicios, creencias y presunciones. 

-Séptima sugerencia: Jamás hables del matrimonio como un logro. Condicionamos a las niñas desde pequeñas a que aspiren a ello.

-Octava sugerencia: enséñale a rechazar la obligación de gustar. A no ser complaciente si no sincera e íntegra.

-Novena sugerencia: dale a Chizalum un sentido de identidad. Que conozca su historia, sus raices, sus cultura...lo bueno y lo malo de ella. 

-Décima sugerencia: fíjate en como tratáis el tema de su apariencia. Nunca relaciones su aspecto con la moralidad. 

-Undécima sugerencia: enséñale a cuestionarse el uso selectivo de la biología como razón para las normas sociales. No por ser hombre debes de gozar de mas privilegios a nivel social. 

-Duodécima sugerencia: háblale de sexo. Y mejor pronto. Que esté informada, que no se avergüence. Que su cuerpo es suyo y ella decide. 

-Decimotercera sugerencia: llegará el amor, así que asúmelo. El amor es dar pero también recibir.

-Decimocuarta sugerencia: al enseñarle sobre la opresión, ten cuidado de no convertir a los oprimidos en santos. También hay mujeres antifeministas. 

-Decimoquinta sugerencia: háblale sobre la diferencia. Normaliza la diferencia. 

Como veis no son unas ideas radicales ni unas premisas que sugieran la supremacía de la mujer por encima del hombre, ni que fomenten el odio hacia el género masculino. 

Sencillamente son sugerencias en cuanto a la educación de los hijos ya sean niñas o niños.

Porque como personas les enseña a pensar, valorar y decidir. A tener ideas propias. A ser justos, a pensar en la igualdad. A estar informados. A pensar por sí mism@. A poder elegir. A formarse como un ser íntegro,conocedor de su historia , juicioso con todas esas ideas preconcebidas e impuestas en la sociedad. 

En definitiva, son sugerencias a las que tod@ niñ@ debería tener acceso, debería oír. 

No me parece nada radical, ni descabellado lo que plantea este libro. 

De hecho me parece todo muy coherente. 

Espero que os halla quedado claro qué es y qué no es feminismo...

Voy a poner en práctica todo ello con mis hijos, con mis dos niños. 

Y también voy a leérselo a mi marido. Con él, que se lo cuestiona todo, seguro que hay un buen debate muy interesante. 

Os animo a que os leáis el libro. Sobretodo si sois madres o padres, os hará cambiar o al menos plantearos, la mirada que tenéis hacia la educación que queréis ofrecer a vuestros hijos. 

Que no se nos olvide que en nuestras manos está que nuestros hijos y nuestras hijas sean el cambio a mejor de nuestro mundo. Y esto, viviendo en una sociedad en la que la mujer sigue luchando por sus derechos, es muy difícil. 

Espero que llegue un día en el que no haga falta que nadie luche por ser oído y respetado. 

Espero que el día de mañana mis hijos contribuyan a formar una sociedad mas sana y mas igualitaria. 

Espero que pertenezcan a una sociedad mas justa y libre. 















martes, 8 de agosto de 2017

Recursos: actividades, cursos, fotografía, blogs ... y más

En este post os hablo de varias páginas, cursos, profesionales ... en general recursos que me han servido tanto en el embarazo como en la crianza de mis peques.

Os cuento un poco sobre ellos y os dejo el enlace (pinchando en las palabras en naranja 😂 ):

- Babytribu : esta página nos ofrece varios recursos relacionados con los peques.

Por un lado está la Escuela Babytribu, donde ofrecen varios cursos de formación sobre diferentes enfoques de la crianza: Montessori, Waldorf, Reggio Emilia ... además de otros temas como inteligencia emocional, desarrollo de lenguaje, gestión de rabietas...

Yo he hecho dos cursos con la escuela y me han encantado. Se hacen online, con mucha información, grandes profesionales, con grupos de diálogo ...

Lo bueno de estos cursos es que te los puedes hacer a tu ritmo, desde casa, tranquilamente.

Por otro lado esta página te ofrece una Agenda Cultural con un montón de actividades tanto para los peques y como para las familias. Muchos de los planes que hacemos salen de esta agenda 😃.

Confieso que a esta página la tengo mucho cariño porque fue de las primeras que empecé a visitar y me ha servido de mucho.

Además del blog, juegos y muchas cosas más ...Os invito a que visitéis este precioso proyecto.

- CrecienDoMiSol : talleres de música para toda la familia, desde los 4 a los 36 meses. Nosotros hemos asistido con Delfinete y nos los pasábamos genial. Canciones, expresión corporal, música ... clases adaptadas y divertidas.

- Batucado : mas talleres de música para disfrutarlos en familia. Con ellos fuimos la primera vez con Delfinete cuando tenía un añito y le encantó. Salimos fascinados los tres. Tienen una metodología propia y cursos de formación.

- Tigriteando : otra página que me enamoró desde el principio. Basados en los principios del enfoque Montessori y la Disciplina Positiva fue esta maravillosa iniciativa la que me adentró a querer saber mas sobre ellos. Mucha información, cursos, herramientas, actividades ... Están muy activos en las redes sociales y tienen grupo de Facebook .

- Pintatripitas : bellísimo proyecto y bellísima la persona que lo lleva tanto en lo profesional como en lo personal. Todo un arte, como su nombre indica pintura en la tripa de la mamá embarazada. Yo se lo regalé a una amiga en su primer embarazo y el resultado fue precioso. También he tenido el gusto de que me maquillase para mi boda, quedando guapísima y haciéndome sentir súper bien. Una imagen vale mas que mil palabras así que os dejo un vídeo donde explica su trabajo.

- El Pincel de Colores : fantástico proyecto de una mamá artesana. Juegos de piedras pintadas a mano con la temática que elijas. Fue el regalo que elegí para mi sobrina y para Delfinete cuando nacieron sus hermanitos. Ideal para regalar a profes. Los dibujos preciosos, presentados en bolsitas o en cajas personalizadas. Te dan mucho juego además de poder llevarlas por ahí para entretener a los peques. Apoyando el comercio artesano y los proyectos bonitos.

- Tiempo de Juegos : un canal infantil en Youtube con canciones, juegos, cuentos, actividades ... para los peques. Guay para entretenerlos durante un rato. A Delfinete le encanta.

- RDapía: la persona que me ha hecho la sesión de fotos del embarazo, a Delfinete y varias de las que utilizo para los post. Son preciosas. Profesional, cercano, muy agradable. Os lo recomiendo. Os dejo el número de teléfono: 687 79 00 29 (Rubén).

- Oh! La Luna : tienda física y online con muchas cosas para acompañar la maternidad. Especializados en pañales de tela, porteo, asesoría de lactancia... imparten talleres y cursos (BLW, yoga en familia, pilates postparto...) ... Desde que la conocí (en Alcorcón) he comprado varias cosas y he realizado algún curso, siempre he recibido un trato estupendo y te asesoran de maravilla. Es un negocio creado por varias mamas que concilian su vida laboral y familiar. Son estupendas.Con ellas hice la primera asesoría de lactancia y como ya he comentado antes, me aportó mucho.

- Grupo de Apoyo a la Lactancia y Crianza de Parque Coimbra : conocí este grupo de apoyo y a su alma mater (Silvia) cuando buscaba una tribu por la zona donde vivo. Mediante grupo de Whatsapp y página de Facebook las mamis que lo forman nos apoyamos, pasamos información, preguntamos y resolvemos dudas, hacemos actividades ... todo relacionado con los peques y la familia. Fundamental para crear una red de apoyo.

- Masquenanos : local de ocio familiar en Arroyomolinos. Tienen parque de bolas, servicio de cafetería, imparten cursos para familias, hacen actividades para los peques, ludoteca ... Llevado por gente muy agradable y abierta a propuestas.

- Mi Mundo : super local acondicionado tanto para los peques como para los padres. Pertenece a mostoles pero está muy cerquita de Villaviciosa de Odón. Tienen parque de bolas dividido por edades, restaurante, zona para los padres, hacen cumpleaños, monólogos ... Genial para toda la familia. Muy cómodo para tener entretenidos a l@s niñ@s mientras te tomas algo.

- Libros que recomiendo: el enlace directo al post que escribí y que voy actualizando según voy leyendo mas libros. Como ya he dicho, leer, estar informad@ es lo mejor que puedes hacer para ti, para los tuyos y para empezar a cambiar el mundo. 💞

También iré actualizando este post a medida que vayamos viviendo nuevas experiencias.














domingo, 6 de agosto de 2017

Planes con peques: Monsoon Holi

Ayer estuvimos en la Monsoon Holi de Madrid: http://monsoonholimadrid.blogspot.com.es/

El año pasado fui yo sola con una amiga y me dije que al año siguiente repetiría pero con Delfinete. ¡Lo que no sabía en ese momento es que iba a tener a un bebé de dos meses!

Para los que no sabéis que es la Monsoon Holi es una fiesta de origen Hindú donde se tiran polvos de muchos colores. Este es el cuarto año que se celebra. Se realiza en el barrio de Lavapiés, coincidiendo con las fiestas de Cascorro, concretamente al aire libre en la Plaza de Arturo Barea. Empieza a partir de las 16:00 h de la tarde y termina a las 22:00 h, cada hora en punto se hace una tirada conjunta de polvos Holi (gulaal).

Desde el escenario se ven bailes típicos de la India y mucha música, de allí y de aquí.

En la plaza, mucha gente, mucha agua y muchos polvos de colores.

Esta fiesta se inspira en la festividad hindú Holi, que da la bienvenida a la primavera y a la estación de los monzones en la India y así poner fin a los meses de sequía. Además todo se vuelve de colores simbolizando la igualdad entre todos.

Es gratuita y la asistencia con los peques cada año se hace mas presente.

Los polvos se consiguen allí, cada bolsita son 2 €, hay diferentes colores y las risas están aseguradas. Están hechos de harina de maíz y colorante alimenticio, no hay problema de intoxicación si alguno se lo come (doy fe de ello cuando vi a Delfinete chuparse los dedos). 😂

Azul, verde, amarillo, rojo ... es precioso, aunque una vez que empiezas a mezclar con agua las tonalidades se vuelven un tanto extrañas ... jeje.

Delfinete se metió en todo el meollo con su padre y sus tíos.

 Yo me quedé con Unai viéndolos "desde la barrera", todavía es demasiado pequeño para llenarse de colores.

La verdad que ha sido todo un descubrimiento esta fiesta. Es un buena plan para una tarde mas que calurosa.

Delfinete empezó con unos colores súper chulos mezclados por todo el cuerpo y acabó sin exagerar de color marrón. Pero se lo pasó en grande. El y su padre,que pistola en mano no pararon de hacer guerra de agua de colores.

Se recomienda ir vestidos de blanco para que los colores resalten mas. Luego se quita bien de la ropa con un programa normal en la lavadora.

Del cuerpo he de decir que en general con un buen duchazo también se quita, aunque mi hijo se ha levantado hoy con los ojos pintados y las orejas azules todavía. Eso que ayer según llegamos nos metimos todos a la ducha. No sé en qué momento acabó Unai con la cara manchada ...

El próximo año Unai ya tendrá catorce meses y podremos disfrutar todos juntos la fiesta de los colores, aunque reconozco que ver desde fuera a padre e hijo disfrutando juntos ha sido un placer.

No sé si he mencionado alguna vez lo mucho que se parecen. Hasta en la forma de andar, medio a saltitos y a veces de puntillas. Son muy graciosos.

En el carácter también se parecen. Acaban por hacerse con todo el mundo. Se hicieron los dueños de una parcelita en medio de la plaza con sus gritos y sus pistolas de agua. Al rededor la gente les miraba y se reía.

Reconozco que luego a Delfinete no había quién le parase, estaba entusiasmado y un poco alterado la verdad, hasta que llegamos al coche, donde cayó frito.

A Unai le pasó al contrario, estuvo tranquilito durante las casi dos horas que estuvimos allí, pero al llegar al coche se pilló un gran berrinche. Demasiados estímulos para un peque tan peque.

Pues nada, aquí os dejo mi aportación de planes con peques, unas fotitos y un video casero casero, para que veáis lo bien que nos lo pasamos.

¡El próximo año repetimos seguro!








viernes, 4 de agosto de 2017

Abuelas y Abuelos

Que suerte tienen mis hijos porque tienen cerca a sus cuatro abuelos.

Tienen el doble de suerte porque también tienen a tres bisabuelos todavía.

Yo también tuve a mis abuelos cerca y disfruté mucho de ellos, durante muchos años, aunque por mucho tiempo que los disfrutes siempre será corto.

Me hubiese gustado que mis abuelos hubieran llegado a conocer a mis hijos. Y que mis hijos pudieran haberles conocido.

Sé que se lo hubiesen pasado en grande juntos.

¿Cuantos paseos por el Monreal nos quedaron pendientes, cuantos pueblos nos hemos quedado sin conocer juntos, cuantos mas charcos con el Citroen podríamos seguir saltando?

Morir es ley de vida.

Imagino un mundo en el que los abuelos mueren, se van, desaparecen durante un tiempo pero luego regresan. Regresarían a conocer a sus nietos o bisnietos no conocidos. Les verían. Les cogerían en brazos como solo un abuelo te coge. Con esas manos grandes y arrugadas.

Despacio, saboreando ese momento, tres e incluso cuatro generaciones juntas.

Solo pido un ratito con ellos otra vez. Para volver a abrazarles, a olerles, a sentirles. Para decirles que tienen dos bisnietos. Para decirles que son bisabuelos.

Luego volverían a marcharse habiendo conocido a una parte mas de su familia.

Abuelos, abuela, como me gustaría que pudieseis conocer a mis hijos.

Con Delfinete os partiríais de risa.

Abuelo, mi hijo mayor te hubiese arrancado una carcajada, aunque yo nunca te haya escuchado ninguna. Pero estoy segura de que el lo conseguiría. Y con lo que le gusta cantar, te habría observado con la boca abierta si tuviéramos la ocasión de escucharte otra vez en alguna celebración familiar.

Contigo tengo un sentimiento de que nunca llegué a conocerte del todo. ¿Podrías volver y contarme mas cosas sobre ti?

Quizá todo sería igual con la abuela si tu estuvieses aquí, si nunca te hubieses marchado...

Ahora en vez de a vuestra casa, vamos a verla a la resi. Allí está bien, con sus cosas, pero da gusto verla. Además yo trabajo allí y la veo todos los días. Después de dos años me sigue diciendo que qué cosas tiene la vida, que ahora la cuido yo a ella.

Curioso es también que ahora que vuelvo a ser vecina vuestra ya no estéis en casa. 

Abuela, Delfinete te haría mover esa tripa cada vez que te rieras como solo tu sabias hacerlo. 

Cuando por primera vez mi hijo llamó a su "yaya Carmen" (mi suegri) tu me viniste a la mente. Y me gustó la idea de que tuviera una abuela Carmen, como yo. No tenéis nada que ver, ni si quiera tuvisteis el placer de conoceros...pero me habría encantado.

Todavía sigo soñando contigo. Todavía nos sigo viendo a mis primos y a mi en tu casa. 

Me encantaría volver a ver ese pelazo blanco tuyo. Me encantaría volver a jugar en tu terraza. Volver a dormir en tu cama. Salir de la habitación a hurtadillas por la noche para comer chocolate. 

Si abuela, Delfinete te haría de reír mucho, te quitaría ese pañuelo blanco para dejarnos ver tu sonrisa. Y volveríamos a hacerte una entrevista para la radio con ese casette de juguete. 

Como te hecho de menos. También te fuiste pronto. Te fuiste en una época de mi vida en la que empezaba a pasarlo mal. Y no supe gestionar tu muerte. Podría haberte contando tantas cosas ... tengo la sensación de que me hubieses entendido. 

Abuelo, abuelito como te gustaba que te llamara. Si presumiste de nietos allá donde ibas anda que no ibas a presumir de bisnietos. 

Solo dos años abuelo. Por solo dos años no viste a tu nieta casarse. Solo tres años abuelo. Por solo tres años no viste nacer a tu primer bisnieto. 

Tu si que hubieses disfrutado de ellos. Mucho. Muchísimo. Igual que lo está haciendo ahora mi madre. 

Te veo mucho en ella. Tiene mucho de ti, ¿sabes?. 

Imagino que al mudarme aquí otra vez y estando tan cerca de tu casa, vendrías a tocar el timbre todas las mañanas avisando antes por la calle con tu característico silbido ¡fu fiii!

Y sin preguntarnos antes a nosotros, les dirías a mis hijos: vamonos a ... daba igual a donde, porque siempre tenias un plan para nosotr@s. 

Ahora que lo pienso. Que valiente abuelo. Te ibas con tres, cuatro, cinco nietos. Te daba igual, cuantos mas, mejor. 

Me alegra pensar que en parte, la relación tan buena que tenemos ahora todos los primos tiene mucho de esos momentos juntos vividos contigo. 

A cualquier sitio me iría ahora contigo abuelo. Pienso tanto en ti. Me encantaría que Delfinete conociera esas super manos, esa narizota y que pudiera peinar ese pelo subido a tus hombros. 

Que le contaras historias de campo y le cantaras canciones de pueblo. 

Seguro que no se cansaría de estar contigo. Como nos pasaba a nosotras. 

Ahora que este año empieza el cole, podrías ir a llevarle chuches a la hora del recreo...como hacías con nosotras. 

Me acuerdo del último verano que pasamos juntos. Con gran parte de la familia de vacaciones en la playa. Tu último verano. 

El día que te fuiste fue muy duro. Recuerdo a todos los primos abrazados, llorando delante de ti. 

Pero ese día también pensé en que te fuiste dejándome la sensación de que había disfrutado de ti al máximo. 

Pasan los años y sigo teniendo sueños en los que todavía estáis aquí conmigo. 

Que importante es teneros en el recuerdo.

Que suerte tienen mis hijos de tener a sus cuatro abuelos. Me encanta que pasen ratos con ellos. 

Lo que te da un abuelo no te lo da nadie. 

Ya sea abuela o yaya, abuelo o yayo, sois únicos. 

Gracias a mis abuel@s por todo el tiempo compartido. Por cuidarnos, por querernos, por protegernos y entendernos. 

Gracias a los que hoy sois los abuel@s de mis hijos. Gracias por cuidarles, por quererles, por protegerles y entenderles. 






miércoles, 2 de agosto de 2017

Rabietas: Explosión de emociones

Ayer Delfinete estaba saltando en su cama. Le he dicho en varias ocasiones que no me gusta que salte ahí porque me da miedo que se de con las maderas (l@s que conocéis a Delfinete sabéis que es propenso a golpes y chichones). Le pedí por favor, varias veces, que dejara de saltar y su contestación fue: mamá, yo quiero saltar. Lo dijo tan seguro de sí mismo y con tanta convicción que me dije: si lo que quiere es saltar, no puedo negárselo. Es un niño de dos años en pleno desarrollo, muy movidito por cierto, y si tiene la necesidad de saltar,pues que salte. Pero con seguridad. Así que se me ocurrió que le podía comprar una cama elástica de esas individual. Y por Wallapop encontré una.
Hoy hemos ido a por ella y todos tan contentos porque ya podía saltar. 

Os cuento todo esto para poneros en antecedentes. 

Cuando hemos llegado a casa y ha visto la cama elástica se ha enfadado porque era muy baja y pequeña (supongo que la foto que le enseñé no tenía nada que ver con lo que se imaginaba en su mente). Lloros y gritos. 

Se ha empeñado en dar la vuelta a la cama elástica pensando que se haría mas alta. Como era de la misma altura han venido una serie de catastróficos intentos por intentar convencerlo para ponerla bien y saltar. Pero no. Mas lloros y gritos. 

Esa cama es muy baja para las expectativas saltimbanquis de mi hijo. Me decía que el quería una cama elástica super nane, con así (con un arnés, y se tocaba la cintura) para saltar super alto. 

El siguiente intento ha sido subirme yo y enseñarle a saltar con las rodillas al pecho, a la pata coja, de rodillas ... imaginaros el percal.... Intento fallido. Cama demasiado baja para el potencial de mi hijo. Lloros y gritos. 

Con esa inteligencia, creatividad y tozudez de sus dos años , ha querido subir la cama elástica a su cama. Total, así si que sería mas alta. Y después vendría la hostia padre con chichón incluido. Le hemos dicho que no, claro. ¿Que viene ahora?. Lloros y gritos. 

Todo esto entre intensos berridos, intentos fallidos de convencimiento, mil veces "no quiero" y "no me gusta" a grito pelao y un desilusionado "no pasa nada Delfín, tu te la esperabas mas grande, si no te gusta la guardamos o se la damos a otro niño". 

Hemos sacado la cama a la terraza y cada uno a los suyo. 

Al cabo de un rato ha venido a la terraza donde yo estaba tendiendo la ropa y me dice que no podía abrocharse el pantalón. Le he dicho que lo intentara otra vez, no ha podido. Le he dicho que abrocharse un pantalón podía ser algo complicado pero que lo intentara de nuevo y lo ha conseguido. Se ha puesto tan contento que se ha subido a la cama elástica y se ha puesto a saltar. Con dos pies, a la pata coja, llamando a su padre para que lo mirara, enseñándoselo a Unai .... y así durante un rato. 

Fin de la historia. Nos gusta la nueva cama elástica aunque no sea de mayores. 

Hay veces que no puedo con las rabietas de Delfinete. A veces me superan y grito, y pierdo los papeles. también reconozco que son las menos veces e intento llegar a el antes de que estalle como una bomba. Me armo de paciencia, conecto con el, le hago preguntas acerca de lo que quiere, me pongo a su altura, le abrazo.

A veces me funciona y a veces no. 

Ya he renunciado a evitar todas las rabietas. Me he dado cuenta que solo hay dos situaciones que puedo llegar a evitar en la medida de lo posible. Las rabietas que se dan por sueño y las que se dan por hambre. Esto lo leí en algunos de los libros sobre crianza. El resto de rabietas son difíciles de evitar aunque son bastante predecibles. 

Las galletas están rotas por lo que esas no las quiere pero no hay mas. Rabieta. 

La camiseta de los super héroes está para lavar y es la que quiere ponerse. Rabieta. 

Le he ofrecido unas galletas en vez de otras. Rabieta. 

Le he puesto a hacer pis en el orinal pero lo quiere hacer en el WC, no llega y se mancha los calzoncillos. Rabieta.

No puede conducir el coche. Rabieta.

Ha ido a saltar y se ha caído. Chichón y rabieta.

En fin, así un montón de situaciones.

Situaciones que a nosotros nos exasperan y no entendemos.

Situaciones que a ojos de un niño de dos años son muy importantes. Nosotros estamos acostumbrados a tomar decisiones por nosotros mismos pero los niños no, además que tampoco les dejamos que se entrenen en ello. Siempre decidimos por ellos: les vestimos y decidimos qué ropa tienen que ponerse, qué desayunarán hoy, cómo tiene que hacer el pis y cuando tiene que dejar el pañal.....no les dejamos elegir. Esto sumado a que tienen que adaptarse a nuestras prisas, que la etapa del no es muy importante para reafirmarse e ir construyendo su personalidad y que empiezan a experimentar un sin fin de emociones que no saben que hacer con ellas,deriva en un estallido de gritos y llantos. 

Pobres...que incomprendidos son los niñ@s. 

Yo intento hablar mucho con el, negociar. Intento respetar sus decisiones y dejarle una "libertad limitada". Cuando se acerca el estallido y ya no hay nada que hacer, dejo que se desfogue. Que llore, que grite, que pegue patadas a un cojín si es necesario, qe exprese esa rabia. Ahora le ha dado por pegarme a mi, no me gusta que lo haga, se lo hago saber y no se lo permito. Ni a mi, ni a nadie. Yo creo que lo entiende, creo que en realidad no quiere pegarme, ni hacerme daño. Entiendo que está aprendiendo a gestionar sus emociones, pero le corrijo y aquí, tengo que reconocerlo, tengo que poner limites mas firmes. 

Creo que es necesario que desfoguen, que dejen salir todas las emociones. Que lloren de rabia, que sientan injusticia (aunque no sea mas que por una galleta), la frustración, la desilusión. Que aprendan a reconocerlas.No solo las buenas, que es muy fácil. Estar contento mola. Si no las emociones que solemos llamar negativas. Que para nada lo son. Hay que saber reconocerlas y gestionarlas. 

Pero esto para un niño de dos o tres años es difícil. Lo es para mi que tengo 29 ... y sigo luchando por no dejarme dominar por la rabia cuando mi hijo está en plena rabieta. 

Desde aquí os recomiendo echar un ojo al post de los libros por si os pueden echar una mano en esta etapa tan intensa, a mi me han venido genial. E informaros sobre la disciplina positiva. 

Con esto no quiero decir que soy un As resolviendo esas situaciones con mi hijo. Ni de coña, ojalá nunca perdiera los papeles. Ojalá siempre fuera como Mary Poppins que tenía una solución para cada momento y sin levantar la voz. Si reconozco que tengo muchas mas herramientas que antes pero a veces no me sirven.

Los niños son muy intensos. Mi chico dice que siempre intento excusar al niño cuando hace algo malo o tiene un mal comportamiento. No le excuso, simplemente intento saber que pasa por su cabeza para que haga esto o lo otro. 

Siempre, detrás de un "mal comportamiento" hay algo. Hay un niño que quiere llamar nuestra atención, que se siente mal, que necesita estar con nosotros. 

Con los niños siempre hay que intentar ver mas allá de lo que hacen. Lo están haciendo por algo. Lo están haciendo para conectar contigo pero no saben como. 

Con lo difícil que es el tema de las emociones. Hasta ahora era algo desconocido, de lo que no se hablaba. Niñ@ mal@, niñ@ buen@. No había mas. Ahora se está empezando a hablar de la inteligencia emocional. se conoce, se estudia y se trabaja. Es fundamental. 

Yo no quiero que el día de mañana mis hijos tengan problemas para gestionar la rabia, para saber reconocer que necesitan ayuda o para tener una autoestima alta. No quiero que a ellos les pase como a mí. 

Por eso intento acompañarles en sus momentos difíciles como son las rabietas A veces lo consigo, a veces no, pero siempre aprendo. Y algo que me han enseñado ellos es a pedirles perdón. Creemos que por ser niños no se lo merecen y es todo lo contrario. Debemos enseñar con el ejemplo. 

Los niñ@s son seres especiales, únicos. Que se están formando como personas. Íntegros y nobles. Muchos mas nobles que los adultos. Mucho mas emocionales, viven en la emoción. Están alegres. Están tristes. Lloran. Rien. Tienen hambre. Tienen sueño. Quieren. Sienten. 

Debe de ser difícil ser niñ@ en este mundo de adultos. 












martes, 1 de agosto de 2017

Construyendo una nueva identidad

Cuando eres madre dejas de ser la mujer que eras para convertirte en una nueva.

El cambio es continuo. Empieza una vez que te quedas embarazada pero no se acaba cuando das a luz. Es constante. Es un cambio diario, en el que día tras día dejas de ser lo que fuiste ayer para ser alguien nuevo mañana. Siempre madurando, siempre para adelante, siempre fuerte.

Recuerdo la primera ducha que me di en casa después de llegar del hospital. Salí temblando. Pero no era un temblor de frío, era ese temblor mezcla de miedo y de nerviosismo.
Me di cuenta que no estaba preparada para todo lo que me venía. No estaba preparada para cuidar de ese ser tan pequeño, que ni si quiera sabia como tenía que cogerle. Tampoco estaba preparada para soportar ese maremágnum de hormonas revolucionadas, ni para gestionar los saltos de una emoción a otra.

O eso creía yo.

Ese acontecimiento en mi vida me hizo dar el paso de niña a mujer. Al fin y al cabo yo no era mas que una joven de 26 años que todavía luchaba por controlar sus propias emociones y en pleno conocimiento de si misma. 

Pero la maternidad te cambia. Por completo. 

El cambio físico. Es hermoso ver crecer tu tripa. Hasta que empieza a pesar tanto que te tira de la espalda, hasta que dejas de verte los pies, hasta que ponerse las zapatillas es toda una proeza. Pero es precioso saber que tu útero es el mejor lugar donde puede darse vida.

Los pechos cambian: aumentan, se hinchan, sube la leche, los pezones se endurecen,en el mejor de los casos no se agrietaran. Cambian de color. Durante un tiempo serán fuentes. Serán el alimento, el calor, el consuelo, la vida para tu bebé. La diferencia de tamaño entre uno y otro será considerable. Y llegará un momento en que se consumirán. Nunca serán como antes. Al igual que tu.

Aparecerán estrías. Esas lineas blancas, esas marcas de guerrera. Esas marcas de vida.

Tus vísceras por dentro, tienen que volver a recuperar su posición, tienen que volver a reubicarse, al igual que tu.

Y de repente, descubrirás que tienes un suelo pélvico del que no conocías nada antes de quedarte embarazada. Y que después del parto necesita cuidados, al igual que tu. 

Son muchos los meses que el cuerpo necesita para volver a ser el de antes. Con algunos matices: cicatrices, marcas, suturas.

El cambio a nivel mental, a nivel emocional, a nivel psicológico y espiritual. Cambian los esquemas mentales compuestos en tu cabeza. Cambia la manera que tienes de ver la vida.

Durante unos meses desaparece el autocuidado. Cuidar de un bebé, atender sus necesidades, estar día tras día con alguien tan demandante hace que vayan pasando las horas en una especie de supervivencia. Los primeros meses se sobrevive. No menciono todo lo que conlleva seguir llevando la casa, el trabajo, visitas y amistades. Cuidar la vida en pareja. Seguir con esa vida de super woman con tu cara bonita y alegre. Seguir con esa presión social y por qué no también un poco autoimpuesta. Todo esto hace que te olvides de ti misma y ese es un error nefasto que cometemos desde el minuto uno.

Recuerdo que durante el primer año de Delfinete me decían, tienes que tener al menos una hora a la semana para ti. Yo decía que con un bebé tan demandante no podía dejarle una hora sin su teta a libre demanda. Tampoco me apetecía separarme de el. Y confieso que no me lo permitía. Como siempre la culpa asomaba cada vez que pensaba en hacer algo exclusivo para mí.

Pero acabé por darme cuenta de que para cuidar hay que cuidarse. Para poder ofrecer la mejor versión de una misma hay que parar a escucharse, sentirse y dedicarse un rato.

Reconozco que todo lleva su tiempo y aunque la necesidad de cuidarse está ahí, porque en realidad nunca se ha ido, tiene que volver a nacer.

Es imprescindible el autocuidado. Difícil los primeros días o meses, pero hazlo. Cada una tiene su ritmo, cada una tiene su tiempo de adaptación a la nueva situación. No te olvides de ti. Conviértelo en una rutina y haz lo que te apetezca, ya sea dormir, leer y quedarte dormida, ver una peli y quedarte dormida, escribir y quedarte dormida ... eso sucederá al principio... luego puedes ir unas horas a bailar, a hacer deporte, a cenar con las amigas, a hacer terapia, salir, desconectar ... sigue maquillándote, ponte guapa, siéntete bonita, deja las camisetas de lactancia y ponte lo que te apetezca.

No se por qué la imagen mental de la maternidad va asociada a camisetas anchas, teta-accesibles y con manchas de leche. Con olor a vómito. Donde tus mejores amigos serán los discos de lactancia que tienen vida propia por cierto. Nunca están en el punto exacto donde comenzará a manar la leche.

También es moño descuidado y ojeras. Olvídate de ponerte los pendientes. Y consumo exagerado de café (si, se puede tomar café dando el pecho, con moderación) y chocolate (aquí no hay moderación alguna).

Y por cierto, es mirarte deprisa en un espejo y ver que todavía tienes tripa. (Con Unai hubo gente que al tercer día de haber dado a luz me decía que me había quedado con mucha tripa y seguía gorda. Y al cuarto día, y a la semana y a las tres semanas ... ¡con lo bonita que me vía yo con mi bebé y mi alegría, chica le quitan a una la ilusión!) ¡Aviso importante!: abstenerse de ese tipo de comentarios hirientes y molestos. ¿Dónde se ha visto que después de llevar 40 semanas a un bebé de 3 kilos y litros de líquidos varios una tenga que quedarse plana al día siguiente, deshinchándose como un globo?. Pues en esta sociedad que nos impone el titulo de super woman. La falsa maternidad, esa es la que llamo la maternidad rosa.

Es cierto en algunos momentos y durante un tiempo esa puede ser la imagen que llegas a tener de ti misma, pero todo se acaba y puedes volver a ser la de antes, siempre con matices claro.

Lo escribe alguien que durante mucho tiempo no se ha cuidado ni a nivel físico ni a nivel personal.

Cuando Delfinete hizo el año, lo vi claro. Vi tan necesario volver a hacer algo de deporte y de tener un rato para quererme. Una voz me gritaba por dentro. La mente es sabia. Cuando ya no podía más acabé aceptando que necesitaba ese espacio, cortar esa dependencia mama-bebé por un rato. Me apunté a zumba dos veces en semana y empecé a hacer terapia.

Todos deberíamos de ir a terapia a conocernos un poco más. Son muchas las cargas familiares que heredamos. Deberíamos de hacer un trabajo personal intenso antes de tener hij@s.

A mi me salvó la terapia. Hablar de mí, de mis miedos y emociones. Conocerme, antes y después de ser madre. Empezar a construir una nueva Andrea, con todo lo que he sido en un pasado y lo que soy ahora para ofrecer la mejor versión de mi misma, no solo a mis hijos, si no a mí.

Todo lo que eres antes de ser madre se esquematiza de otra manera. Sigues siendo tu pero en otra versión. Tienes mas amor, mas intuición, mas alegría pero también mas miedos y mas preocupaciones.

Comienzas una lucha interna con nuevos patrones de conducta, los que has heredado sin darte cuenta y los que que empiezas a conocer.

Te encuentras con que lo que no te gustaba de tu madre, lo repites. Has aprendido mucho de ella,de lo bueno y de lo malo. Sus maniáticas manías, su orden exagerado, el modo de gestionar (o no) los enfados, sus consejos, sus vicios y sus virtudes.

Has recibido muchos mensajes subliminales de tu padre, indirectos, suaves, escondidos en consejos y en como debes comportarte.

Entonces te das cuenta que puedes elegir y no repetir aquello que no te gusta. Puedes cortar con ese hilo que pasa de generación en generación para no repetir lo aprendido, para no caer en los modelos de educación que no van contigo.

Y empiezas a crecer, a aprender de ti y de tus hij@s, a reconocer, comprender y gestionar tus emociones. Este trabajo es diario, de toda la vida.

Y comienzas a construir una nueva identidad en los cimientos de lo que eras antes. Eres un edificio siempre en construcción. Siempre en obras, haciendo mejoras.

Así debemos vernos. Transformándonos y adaptándonos a las situaciones.

Hemos sido capaces de concebir y dar vida, somos capaces de todo lo que nos propongamos.

Luchamos por dar la vida a otro ser, somos guerreras, luchadoras, somos mujeres capaces de todo.